Cuando el teléfono se masificó, seguramente algunos empresarios dudaron de su utilidad comercial. Hoy resulta ridículo pensar una empresa sin este servicio. Lo mismo pasó con internet y con sus apéndices, el email o el chat: tibiamente, los hombres de negocios fueron animándose a incluir en sus tarjetas personales su dirección de correo electrónico y su número de ICQ (software de conversación en tiempo real, antecesor del Messenger del MSN), por ejemplo.
Pero la tecnología es una rueda que gira ad infinitum. El que pretenda mantener protagonismo entre los consumidores debe aggiornarse constantemente: incorporar a su empresa las últimas herramientas, según vayan saliendo.
La onda expansiva del boom de las redes sociales ya golpeó a algunos comerciantes tucumanos. Como siempre ocurre en este tipo de cosas, unos picaron en punta: pagaron derecho de piso y consolidaron su lugar. Otros, los rezagados, recién empiezan a gatear en este terreno. Sin embargo, ya aventajan a los que todavía duermen.
LA GACETA consultó a especialistas tecnológicos, para conocer en dónde están parados los empresarios tucumanos, en lo que respecta a Twitter y a Facebook, en especial. Celebran que, de a poco, muchas empresas comarcanas, de diversos rubros, se vayan animando a incursionar en estas redes. Pero advierten que la gran mayoría falla en el uso que le dan.
Fundamentalmente, según señalan, esto se debe al desconocimiento del tema por parte de quien administra los perfiles y, junto con ello, a la decisión de los empresarios -que consideran equivocada- de no contratar a un experto.
Un empresario admite que recién están dando los primeros pasos en la materia y que, debido a ello, posiblemente no aprovechen al máximo el alcance de las redes. Otro, que arrancó con Facebook hace un lustro y que ahora también utiliza Twitter, reconoce que contrató una persona capacitada para que administre las cuentas. Y sugiere que estas revolucionaron su forma de contactarse con sus clientes, lo que implica el desafío de innovar permanentemente.